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Lección 10 de 35
Claude desde cero
Duración estimada: 15 minutos
Si alguna vez te quedaste sin poder mandar más mensajes a media mañana, sin entender bien por qué, esta lección es para ti. El uso de Claude no se mide en "cantidad de preguntas", se mide en tokens, y entender qué es un token te ayuda a organizar tu trabajo para que el uso te alcance todo el día, sin cambiar de plan ni gastar de más.
Un token es un pedacito de texto, más corto que una palabra completa en muchos casos: puede ser una palabra corta entera, una parte de una palabra larga, o un signo de puntuación. Cada vez que envías un mensaje, adjuntas un archivo o Claude te responde, ese texto se convierte en tokens, y ese es el consumo que se descuenta de tu uso disponible.
La consecuencia práctica es directa: un documento largo consume muchos más tokens que una pregunta corta, porque tiene mucho más texto para procesar. Un PDF de veinte páginas gasta bastante más uso que una pregunta de una línea, aunque a ti te parezca "solo un archivo". Esto aplica también a las respuestas de Claude: pedir una respuesta muy larga y detallada consume más que pedir un resumen corto.
Otro factor que pocas personas tienen en cuenta: cuando sigues escribiendo en el mismo chat durante mucho tiempo, Claude tiene que volver a procesar toda la conversación anterior cada vez que le mandas un mensaje nuevo, no solo el último mensaje. Un chat que lleva semanas abierto, con muchos archivos adjuntos a lo largo del tiempo, acumula una cantidad de contexto enorme, y cada mensaje nuevo dentro de ese chat gasta más uso que el mismo mensaje en un chat recién empezado.
No vamos a darte una cifra exacta de cuántos tokens tiene tu plan disponibles, porque ese número cambia según el plan y con el tiempo. Lo que sí puedes controlar es cómo organizas tu trabajo para no gastar de más sin necesidad.
Cada plan tiene un uso disponible que se renueva después de un tiempo. Si llegas al límite antes de que se renueve, Claude te avisa y tienes que esperar, o bien pasar a un plan con más uso disponible si esto te pasa seguido. Llegar al límite no es un error tuyo ni un problema de la herramienta: es una señal de que tu forma de trabajar está gastando más uso del necesario, o de que tu plan actual ya no alcanza para tu ritmo real (revisa la lección sobre qué plan elegir si esto te pasa con frecuencia).
Estos hábitos simples hacen que tu uso disponible te alcance para más trabajo real, sin gastar de más:
Una traductora en Montevideo notaba que se quedaba sin uso disponible a media mañana, sin entender por qué, si sentía que no mandaba tantos mensajes. Al revisar su historial, encontró el problema: tenía un solo chat abierto desde hacía tres semanas, con diez documentos PDF adjuntados a lo largo de ese tiempo, y todos los días seguía escribiendo ahí mismo, sobre proyectos de traducción completamente distintos entre sí.
Cada mensaje nuevo que mandaba en ese chat arrastraba todo ese historial acumulado: los diez documentos, semanas de conversación, todo. Aunque su pregunta del día fuera corta, el costo real de procesarla era enorme, porque Claude tenía que volver a tener presente todo lo anterior.
La solución fue reorganizar su forma de trabajar. Creó un Proyecto para su trabajo de traducción, con sus instrucciones generales y los documentos de referencia que usa siempre (glosario de términos, guía de estilo del cliente). A partir de ahí, por cada encargo nuevo abre un chat corto y específico, dentro de ese Proyecto, en vez de seguir acumulando todo en una sola conversación eterna.
Para no perder el trabajo que ya tenía en el chat viejo, antes de archivarlo le pidió a Claude un resumen de los puntos importantes de ese chat, y usó ese resumen como punto de partida del primer chat nuevo dentro del Proyecto. Así no perdió contexto valioso, pero dejó de arrastrar semanas de historial en cada mensaje.
Resumime los puntos clave de esta conversación hasta ahora, en una lista
corta que pueda usar como punto de partida en un chat nuevo.