Tu Equipo de IA: empleados de inteligencia artificial que operan tu negocio
Lección 9 de 35
Claude desde cero
Duración estimada: 15 minutos
Si le pides lo mismo a Claude todos los días y cada vez tienes que aclarar quién eres, a qué te dedicas y cómo quieres que te responda, estás perdiendo tiempo en repetir lo mismo una y otra vez. Claude tiene ajustes pensados justo para esto: le cuentas una vez cómo trabajas y esa información queda disponible en todos tus chats, sin que tengas que repetirla.
Las preferencias personales son un texto que escribes una sola vez, en los ajustes de tu cuenta, y que Claude tiene en cuenta en todos tus chats, sin importar cuál abras. Ahí puedes describir quién eres, a qué se dedica tu negocio, quiénes son tus clientes, en qué idioma y tono quieres que te responda, y qué cosas no quieres que haga nunca (por ejemplo, que no invente cifras o que no use cierto tipo de lenguaje).
Esto es distinto de las instrucciones de un Proyecto, que vemos con detalle en otra lección de este módulo. La diferencia práctica es esta: las preferencias personales son sobre ti como persona y aplican en todos lados; las instrucciones de un Proyecto son sobre un tema o negocio específico y solo aplican dentro de ese Proyecto. Si tienes varios Proyectos (uno para tu negocio principal y otro para un proyecto personal, por ejemplo), tus preferencias personales se mantienen en los dos, pero las instrucciones de cada Proyecto son distintas.
Además de las preferencias, Claude ofrece estilos de respuesta que cambian la forma en que te contesta, sin cambiar el contenido de fondo. Los más comunes son:
Puedes cambiar el estilo según la tarea: usar conciso para revisar algo rápido y explicativo cuando estás resolviendo un problema nuevo, sin tener que reescribir tus preferencias generales cada vez.
Una preferencia bien escrita no es una lista de deseos vaga, es un texto concreto que Claude puede aplicar de inmediato. Sigue este orden:
Un modelo de preferencias, listo para adaptar a tu negocio:
Soy dueño de una ferretería en Tegucigalpa. Mis clientes son en su mayoría
contratistas pequeños y personas que hacen arreglos en su propia casa.
Cuando me respondas:
- Usa español neutro, sin tecnicismos que un cliente común no entienda.
- Respuestas cortas. Nada de párrafos largos salvo que yo lo pida.
- Si hablamos de precios, usa lempiras como moneda de referencia.
- No inventes precios ni medidas exactas de productos: si no tengo el dato,
pídeme que lo confirme.
- No uses lenguaje de manual técnico. Háblame como le hablaría a un colega.
También puedes fijar el idioma en el que quieres que Claude te responda por defecto. Esto es útil si trabajas en un mercado bilingüe o si prefieres pensar y escribir en un idioma distinto al que usan tus clientes: le pides a Claude que te responda siempre en tu idioma de preferencia, aunque tú le escribas en otro, o que traduzca automáticamente ciertas respuestas cuando el destinatario final es un cliente.
Un dueño de ferretería en Tegucigalpa notó que Claude le respondía con textos largos, en un tono de manual técnico, cuando lo que él necesitaba eran respuestas cortas y directas, como si hablara con un empleado de confianza. El problema no era Claude, era que nunca le había contado cómo quería que le hablara.
Escribió sus preferencias siguiendo el modelo de esta lección: quién es, a quién atiende, que use español neutro sin tecnicismos, que las respuestas sean cortas, que use lempiras cuando hable de precios y que nunca invente medidas o precios exactos de productos. Las guardó en los ajustes de preferencias personales.
Después, fue un paso más allá: juntó tres mensajes reales que él mismo había escrito a clientes por WhatsApp, respondiendo consultas sobre productos, y se los mostró a Claude pidiéndole que creara un estilo propio a partir de ese tono. A partir de ahí, cuando activa ese estilo, las respuestas de Claude suenan mucho más parecidas a como él mismo escribe, no a un texto genérico.
La diferencia entre el antes y el después no está en que Claude "sepa más": está en que ahora tiene la información que le faltaba para adaptarse a él.